Comunidad Emberá ‘Mongara Torro’ en Lago Alajuela

Tenía muchísimos años sin visitar una comunidad Emberá en Panamá. Carlos Cruz, un amigo de Instagram que es fotógrafo, me pidió que lo acompañara a Mongara Torro. El resto del grupo que fue trabajaba con Carlos en las Naciones Unidas. Fuimos los primeros turistas en visitar esta comunidad que apenas tiene 15 años, Decidieron mudarse para mejorar su economía, ya que su ubicación anterior era inaccesible. Con ayuda del gobierno buscaron un lugar que tuviera bosque, río y accesibilidad para los turistas. Todo esto lo encontraron en la ribera del lago Alajuela en el Parque Nacional Chagres.

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Parque Nacional Chagres

Llegamos al puerto de Corotú ubicado a una hora de la ciudad de Panamá. La carretera está en condiciones perfectas, así que se puede llegar en cualquier vehículo. Hay dos puertos adicionales, Salamanca y Nuevo Vigía, que quedan más cerca a Mongara Torro. El Ministerio de Ambiente de Panamá cuenta con infraestructuras básicas que incluyen un estacionamiento. Se debe pagar una tarifa mínima por estacionarse y por usar el baño. El puerto estaba lleno de hombres Emberá utilizando su vestimenta tradicional que es un taparabo que llaman ‘guayuco’.

Debes ir en una lancha tradicional llamada ‘piragua’ para llegar a las comunidades. Las que usan para los turistas tienen motores y chalecos de salvavidas de color naranja neón.

El Parque Nacional Chagres fue creado en 1985 para proteger la cuenca de río Chagres. Casi 40% del agua del Canal de Panamá viene de esta cuenca, que además provee agua a casi toda la ciudad de Panamá. El lago Alajuela fue creado en 1935 con la represa de Madden para regular el nivel del agua en el lago Gatún. Esta reserva hídrica de 4,400 hectáreas hace que funcione correctamente el canal.

Muchos campesinos se mudaron a la zona para desarrollar actividades agropecuarias y pesca. Hacía los ríos Chagres y Pequení se establecieron varias comunidades Emberá. Casi todo es bosque secundario pero aun queda un bosque semicaducifolio que pierde su follaje en la temporada seca, de diciembre a abril. La vegetación crece sobre una piedra caliza que puede ser admirada mejor desde las riberas.

Camino Real

El histórico Camino Real pasa por el Parque Nacional Chagres. Esta ruta fue utilizada por los españoles entre 1544 y 1731 conectando las ciudades de Panamá Viejo (en el Pacífico) y Portobelo (en el Caribe). En camino a Mongara Torro hicimos un desvío para ver un puente natural que era parte del antiguo camino. Llegamos en nuestra piragua a la entrada de una cueva que casi que puede ser transitada cuando la marea está alta. Del techo caen las raíces de los árboles y se pueden ver formaciones de estagalitas.

Mongara Torro

Finalmente llegamos a la comunidad Emberá de Mongara Torro que significa ‘Piedras Blancas’. Fuimos recibidos con el típico recibimiento de todas las comunidades.

Todos sus residentes van a la orilla para recibir a los turistas con cantos y música utilizando instrumentos tradicionales. Marcelino, el encargado de turismo, nos dio unas palabras de bienvenida y nos dijo que nos sintiéramos en casa.

Teníamos dos opciones, ir a un sendero que terminaba en una cascada o vestirnos como Emberá. Opté por la segunda opción. Las señoras de la comunidad me llevaron al baño para ponerme la ‘paruma’ que es una falda colorida. Usualmente se ponen pantalones cortos debajo de la misma. Yo no llevé pantalones cortos y tuve que estar acomodándomela constantemente ya que se me caía.

La vestimenta de las mujeres Emberá es muy sensual, con joyas y flores en sus cabezas. Su feminidad también se muestra en los bailes que se realizan al final del recorrido.

Los Emberá se pintan con jagua, que es una fruta de un árbol que tiene un sabor y fragancia similar al de la pera. Sus cuerpos están cubiertos con diseños hechos con un tinte negro que es completamente natural. Muchos turistas deciden pintarse con jagua que dura aproximadamente una semana. La jagua tiene otros beneficios, ya que protege de los insectos y del sol. Las mujeres la usan en su cabello que tradicionalmente es largo, negro y muy saludable. Aparte, es medicinal y puede ser usada para tratar el cáncer uterino, los bronquios y enfermedades de transmisión sexual.

Artesanías Emberá

Los Emberá producen artesanías preciosas que son de los recuerdos más cotizados por los turistas. Los hombres se dedican al cocobolo y la tagua. Cobobolo es un árbol maderable endémico de Centroamérica que es una especie protegida por su codiciada madera. Antes solo era usada por los indígenas para hacer esculturas pero empezó a ser deforestada a medida que creció la demanda internacional. Esta madera es tan dura que sólo se usa para hacer objetos de lujo. El cocobolo es tallado para hacer diferentes tipos de animales como camarón, león, garza o pelicano.

Tagua es una fruta que tiene una semilla sabe a coco cuando está joven; pero cuando la fruta muere, la tagua se pone dura. Luego demora tres meses para que quede fuerte. Los Emberá tallan animales en tagua como tortugas, ranitas o flores. Las mujeres tejen chaquiras para hacer brazaletes, collares y flores.

Probablemente la artesanía más bonita es la ‘chunga’ que es hecha por las mujeres. Confeccionan mascaras o platos usando una planta que es similar a la palma de coco. Esta planta es larga y se saca la parte más fibrosa, luego se aplasta y sale la parte fina. Su color natural es blanco. Con jagua se puede pintar de negro, siendo este y blanco los colores más naturales. Si se quiere utilizar otro color se debe teñir con flores, frutas o árboles. Se hierve y la chunga absorbe rápido el color y no lo suelta.

El que no conoce el proceso puede pensar que es plástico, pero todo es natural. Los platos tienen coloridos diseños, mientras que las máscaras son de pequeños animales como patos, monos o pájaros. Yo compré una máscara de búho.

Turismo Emberá

Poco se sabe de la cultura de los Emberá a pesar que son panameños, igual que yo. Rigoberto fue nuestro guía en Mongara Torro. Estudió turismo en la Universidad de Panamá y luego trabajó en el Hotel Sheraton por dos años. Luego recibió una llamada de sus padres diciéndole que la comunidad quería incursionar en el turismo. Cómo sabía inglés, su ayuda era muy valiosa. Decidió abandonar la ciudad de Panamá para regresar a una vida más tranquila y natural.

Hoy en día son parte del turismo cultural que es ofertado en Panamá. El turismo es una manera de ser autosostenible, permitiendo a los residentes generar ingresos. “No solo es un negocio, sino es una forma de fortalecer la cultura,” dice Rigoberto. “Yo se que hay jóvenes Emberá que si van a la ciudad no ven esto y no lo van a practicar”. Y en parte tiene razón, ya que la migración a la ciudad de Panamá es cada vez mayor. Se cree que más de 25% de los Emberá viven en la capital.

A los turistas se les muestra las danzas, comida y vestimentas típicas. Se comparten las creencias y costumbres de los Emberá.

Tienen cabañas, chozas con paja subidas en zancos, para aquellos que deseen pasar la noche. La comunidad no cuenta con electricidad, por lo tanto es algo rústico. En la noche hacen fogatas y danzas. El padre de Rigoberto es un historiador que habla de costumbres, guerras, como el hombre molestaba una muchacha, entre otras cosas.

Nepua

Rigoberto tiene interés de enseñar sobre la cultura de los Emberá. Me dijo que su cultura se comparte a través de experiencias ancestrales que pasan de los abuelos a los padres a los niños. Cuando nacen los niños se le corta el cordón umbilical y se hace un proceso llamado ‘nepua’ donde se le mete el polvo de un animal. Los padres guardan huesos de animales y los ponen a secar, luego los hacen polvo. Esto se ingresa con jagua cuando el ombligo se cae.

Se escogen animales fuertes como tigre, águila, jaguar y puma. También otros animales, como gallina para que sean inteligentes o en el caso de Rigoberto, oso hormiguero para que la mano agarre fuerte. Creen que cada animal tiene algo positivo.

Pubertad

La pubertad es un periodo importante para los Emberá. Las mujeres deben quedarse en casa cuando reciben la menstruación por primera vez. No se pueden ver y no pueden tocar el suelo. La casa no se puede manchar y la mamá debe estar con su hija. Se le hace un mosquitero o toldo para que residan mientras que la tenga. Cuando se termina la menstruación, se debe poner hojas nuevas en cada paso que da la mujer desde la casa al río. Luego se queman todas las hojas. Al llegar al río debe bañarse y abrazar un árbol que se llama ‘pichindé’, que es el más fuerte que crece en el río, para que su fuerza entre en ella. También debe abrazar o tratar de subir un árbol que se conoce como ‘resbala mono’ para que su cuerpo sea ágil y los vellos se caigan cuando crezca.

La comunidad hace una fiesta para celebrar, dónde debe tomar chicha fuerte (zumo de maíz fermentado) hasta que quede mareada. Ella tiene que danzar y pilar para mostrar que ya es mujer.

Cuando el hombre llega a la pubertad y le cambia la voz, su padre le enseña a ser adulto por un mes. Debe aprender a cazar, tirar machete / hacha, lanzar flecha, caminar y correr en la jungla, alza piedras y montear. Cuando termina debe trabajar con los adultos.

Matrimonios y caciques

Anteriormente los matrimonios de los Emberá eran arreglados. El padre la entregaba a su hija al hombre que creía que era bueno. Como parte del proceso, debía estrechar su mano, si no tenía callos no era apto para su hija. Además, los hermanos debían pelearse con el muchacho que se quería casar con la hermana. Antes se casaban desde los 13 años, ahora esperan a ser mayores de edad.

Las mujeres también deben mostrarle a la suegra que pueden mantener a su hijo. Usualmente se casan con miembros de la misma comunidad Emberá. Si se casan entre comunidades, usualmente el hombre trae a la mujer a su comunidad. A veces, la esposa no quiere ir y los padres de ambos hablan para que traten bien al hijo. Esto se debe al hecho que cada comunidad tiene sus propios líderes.

El cacique se escoge por la comunidad y debe ser un líder responsable. La comunidad elige a varias personas y se hace una reunión mirando a esas personas. Se debe seguir al que se crea que es el mejor y el que tiene la fila más larga se vuelve cacique o ‘nocó’. No hay un periodo de mandato específico, simplemente se hace otra reunión cuando la comunidad cree que hay que cambiarlo. La comunidad sube y también baja a su líder.

Religión y comida

Le pregunté a Rigoberto que si mantenían su religión y me dijo, “nosotros no somos católicos, nosotros creemos en la naturaleza” y le respondí, yo también. “Nuestro Dios es el creador de todo, por eso cuidamos la naturaleza”. Los primeros turistas que recibieron fueron misioneros católicos que siguen visitando las comunidades. La Biblia es de los pocos libros que ha sido traducido al Emberá, sin embargo, no lograron convertir a todos.

Para el almuerzo nos sirvieron trucha del Lago Alajuela. Por suerte, sabía mucho mejor que la trucha del supermercado que sabe a tierra. Nos sirvieron la comida en platos de cocobolo o en totumas. Era acompañado por unos bollos de arroz que eran un poco insípidos.

Tienen una dieta que se basa mayormente en mariscos incluyendo pescados de lago, caracol, cangrejo y camarón, que se fríen o se asan. Pescan de manera artesanal, utilizando el tronco de un árbol como dispositivo de flotación. Si sobra pescado, se lo venden a otras comunidades o en los puertos. Practican poca agricultura, sembrando plátano, yuca, ñame, otoe, culantro y taparaquia. Aparte comen arroz y maíz. Toman jugo de maíz, pixvae, plátano, limón, nance, tamarindo, y borojó. ‘Chucula de plátano’ es un plato típico que consiste en plátano hervido que es molido como tortilla. Los Emberá son muy limpios y por eso, las mujeres no pueden cocinar si no se han bañado.

Historia de los Emberá

Los Emberá viene de la región del Chocó en Colombia. Actualmente, hay unos 33,000 Emberá en Panamá y 50,000 en Colombia. Al final de los 1700s migraron a lo que es la provincia del Darién en Panamá. Su migración se debió a la necesidad de adquirir más terreno, pero esta zona era ocupada por los Guna. Sin embargo, los Emberá eran guerreros y desplazaron a los Gunas que tuvieron que migrar a las islas de San Blas. Los Wounnan se sumaron a la lucha de los Emberá, que tradicionalmente viven en los ríos.

Por mucho tiempo, Darién fue habitado por los indigenas Emberá y Guna, aparte de los esclavos Africanos que habían escapados. Los ‘darienitas’, como eran conocidos, vivían en pueblos portuarios en la boca de los ríos, como La Palma, Yaviza y Garachiné. Mientras que los Emberá vivían río adentro. En esos tiempos, los ríos eran la principal forma de transporte de la zona.

Tradicionalmente, los Emberá vivían en patrones de asentamiento dispersos. En los 1950s empezaron a formarse en comunidades, cosa que fue promovida durante el gobierno de Omar Torrijos. Hoy en día casi todos viven en comunidades. La comarca Emberá-Wounaan fue creada en 1983. Se divide en dos territorios que rodean dos de los principales ríos de Darién: Sambú y Chucunaque. Muchas de las comunidades Emberá en Darién tienen nombres Guna, incluyendo Ipetí, Tortí y Capetí.

Con el paso de los años empezaron a emigrar formando comunidades en el Lago Alajuela y el Lago Gatún. Estas son las principales comunidades Emberá visitadas por turistas por su cercanía a la ciudad de Panamá.

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