Garachiné, una Aventura Remota en Darién

Visitar Garachiné, en la provincia de Darién de Panamá, es para aventureros. No es cualquiera que puede tolerar el complicado viaje y las faltas de amenidades. Pero los que se atreven a embarcar en esta expedición serán recompensados con un pueblo lleno de gente amable.

Pocos turistas van a esta parte de Panamá por el hecho que bordea la frontera con Colombia y es considerado peligroso. Narcotráfico, guerrilla colombiana y malaria son lo que viene a la mente de muchos. Por suerte, el Ministerio de Salud ha hecho un buen trabajo y no hay casos reportados de malaria desde el 2005. El narcotráfico es algo que sigue sucediendo en las costas de todos los países en tránsito desde los productores de Sudamérica hasta Estados Unidos. Y la guerrilla colombiana ha sido controlada, pero igual ellos no viven en las costas sino en el Darién profundo.

¿Cómo llegar a Garachiné?

Garachiné es parte del Darién de los ríos que históricamente ha sido el método de transporte de la provincia. Hay tres versiones de Darién: el de los ríos, el de la selva y el de la carreta. Para ir debes manejar de la ciudad de Panamá a Metetí, donde puedes aprender sobre agricultura sostenible en la Finca El Roblecito. La manejada es algo pesada ya que la carretera está en muy mal estado entre Chepo y Agua Fría. Recientemente se arregló la carretera entre Agua Fría y Yaviza, que es el último punto antes del tapón del Darién.

Es esencial llevar cedula o pasaporte si eres extranjero, ya que hay varios puntos de control en la carretera. Para ir a Garachiné debes salir de la ciudad de Panamá entre las 12:30 a 1 a.m. Por cuestión de mareas (y demanda), sólo hay una lancha por día que parte de Garachiné llegando a Puerto Quimba entre 5:30 a 6:30 a.m. Llegamos como a las 4:30 a.m. y dormimos un rato en el carro esperando que llegara la lancha. No es posible hacer reservas, por lo tanto se recomienda llegar un poco antes para conseguir espacio. También, asegúrate de llevar repelente de insectos, ya que las chitras estaban con hambre.

Viaje en lancha

Una estación de SENAFRONT (Servicio de Fronteras) anota los datos de cada pasajero que embarca. Por tema de seguridad llevan control de las personas.

Sacamos nuestras cosas del carro y nos montamos en la lancha panga como a las 6:30 a.m. La primera parte del recorrido ya me era familiar, porque había visitado a La Palma, capital de la provincia.

Llegar a La Palma demora unos 30 minutos, mientras que Garachiné está a dos horas. Sin embargo, el paseo es muy bonito y el tiempo se pasa sin pensarlo.

El último poblado en la costa antes de Colombia es Jaqué pero queda bastante lejos. Ir en lancha pequeña desde Puerto Quimba a Jaqué demora como unas 12 horas.

Llegada a Garachiné

Llegamos a Garachiné entre las 8:30 a 9 a.m. Éramos los únicos que no eran locales, funcionarios o profesores. Este pueblo no recibe turistas. Llegamos directo a la costa ya que la marea estaba llena. Pudimos bajar nuestras pertenencias sin problema.

Nos llevaron a nuestra vivienda que estaba hecha de palos de bambú, en un estilo típico de la zona. La casa pertenecía el profesor Forde (que es una variación de Ford, apellido de mi madre) y tenía dos cuartos con una sala y baño en unos 40 metros cuadrados. Todo el pueblo se alimenta de electricidad con una enorme planta eléctrica que hace bastante ruido. Por suerte, teníamos luz y un pequeño abanico que nos ayudo un poco durante la noche caliente sin brisa.

Teníamos una combinación de hambre con sueño, pero ganó el hambre.  Nos llevaron a una fonda donde comimos todas las comidas durante nuestra estadía. Los precios eran super económicos, especialmente en comparación con la ciudad capital. Sin preguntar qué queríamos, nos pusieron un plato con hojaldre (masa frita) y corvina apanada, acompañado con un limón. ¡Qué desayuno más delicioso! La señora nos preguntó qué queríamos de almuerzo y nos dijo que hacía el mejor arroz con coco. La dieta local consiste en plátanos, arroz y mariscos.

Cuando fuimos no había señal de celular, pero sí fue posible conectarse con un Internet básico que brinda el gobierno. “Internet Para Todos” es un programa de Internet en todo el país. Irónicamente para conectarte tenias que ir a la iglesia. Frente a la misma hay un pequeño parque donde hay personas pegadas a su celular a todas horas.

Pueblo de Pescadores

Originalmente los indígenas Cuevas vivían la provincia de Darién. Cuando llegaron los conquistadores españoles se encargaron de exterminarlos. Otras tribus nuevas como los indígenas Emberá, que son guerreros, también contribuyeron al fin de los Cuevas. El nombre original del pueblo era “Chochama” que era gobernado por el cacique Canachine entre 1500 a 1510. Errores en pronunciación a través de los tiempos causaron que se empezara a llamar Garachiné. En 1803, cuando el país era manejado por España, Don Francisco de Ayala asumió la gobernación del Darién. El bautizó el pueblo con el nombre “Las Mercedes de Garchiné”.

Se estima que entre 1,800 a 2,000 personas viven en este lugar que es parte del distrito de Chepigana. Cerca queda otro pueblo llamado Sambú donde principalmente residen los indígenas Emberá. Recién hicieron una carretera de 22.4 kilómetros entre Garachiné y Sambú. Aunque muchas personas viajan en lanchas por el río Sambú. Históricamente habían muchos vuelos en la provincia y hasta hace unos años se podía volar con Air Panama. Pero los vuelos a ambos poblados fueron cancelados, así que toca ir por tierra y agua.

Garachiné está a orillas del Océano Pacífico en el Golfo de San Miguel. En este lugar desembocan los ríos más importantes de la zona, incluyendo el río San Antonio, Taimatí, Sambú, San Miguel y Santa Bárbara.

La bahía estaba llena de manglares, pero fueron talados para construir las casas. También extrajeron piedra y arena de la costa. Están teniendo problemas con el cambio climático y el alza del nivel del agua. Nos contaron los locales que hace unos años tuvieron que mover la iglesia y casas por inundaciones. Siguen con los mismos problemas, aún con la reubicación, y puede ser que este pueblo se lo lleve el mar.

¿Qué hacer en Garachiné?

Nosotros fuimos a  Garachiné para ver las danzas de los diablos espejo. Mi amigo, el fotógrafo Luis Carlos García estaba filmando un documental llamado “Danza con Diablos”. Esta tradición viene desde los tiempos de la colonia y se sigue celebrando para el Corpus Christi.

Yo era seguida por niños donde fuera en Garachiné. Ellos llenaban el pueblo de vida y estaban felices cuando alguien les prestaba atención. Varias veces terminé en la tienda comprándoles bebidas y snacks.

Los niños tenían un mono titi como mascota que es bastante común en comunidades indígenas. Me puse a jugar con el mono dandole un mango para que se lo comiera. En Garachiné vas a encontrar una mezcla entre afro-panameños e indígenas Emberá.

Las mujeres Emberá usan coloridas faldas llamadas “paruma” desde que empezaron a usar ropa. Le dije a la profesora Ladys Centella, que nos estaba acompañando, qué quería comprar una. Me llevó a la parte de atrás del pueblo, a una casa de bloque donde una muchacha me mostró las telas que tenía, para que escogiera la que más me gustaba.

El pueblo se divide por un río que se cruza a través de un puente colgante. Es posible bañarse en este y otros ríos. También tienen caballos para aquellos que quieran hacer una cabalgata.

Cerro Sapo

En la parte trasera del pueblo a unos 16 kilómetros de la costa se encuentra Cerro Sapo. Llega a una altura de 1145 metros en su cima. Puedes contratar a guías locales Embera para que te ayuden a escalar este cerro. Si vas en invierno entre mayo y noviembre encuentras mucho lodo y humedad. El recorrido se hace subiendo por el río San Antonio que es poco profundo y tiene bastante gravilla. El camino es bastante inhóspito, ya que es en la selva y hay culebras venenosas. Esta caminata es apta para personas con experiencia y es posible hacerla en un día.

También puedes cruzar al otro lado de Cerro Sapo e ir a Playa Muerto. Se puede llegar a este lugar en lancha, pero hay que tener cuidado con las mareas. Este poblado fue desarrollado por familias Embera que mantienen sus tradiciones. Se recomienda pasar por lo menos una noche con ellos.

Salida de Garachiné

Salir de Garachiné fue lo más complicado de todo el viaje. Llevé una maleta con sábanas y toallas como me dijeron que no había nada en la casa. La lancha sale de Garachiné hacia Puerto Quimba, así que debes estar en la playa a las 4:30 a.m. Debes reservar y pagar tu cupo el día anterior en una casa que también vende mariscos. La profesora nos levantó a las 4 a.m. para que nos arregláramos.

Caminamos unos 5 minutos de la casa a la costa pensando que nos íbamos a montar en la lancha y eso era todo. Pero esto no fue el caso. Para nuestra sorpresa, la marea estaba baja y como el pueblo no tiene puerto, nos tocó caminar hasta la lancha en la oscuridad. Me recomendó usar zapatillas (hubiese sido mejor tener botas) ya que había que caminar casi 10 minutos en limo con agua y piedras agudas.

Al llegar a la orilla, la maestra miró el horizonte fijamente y vio una luz intermitente, diciendo “allá está nuestro bote”. Dos compañeros llevaron mi maleta y yo les ayudé con sus pertenencias. Uno de los chicos no siguió a la profesora y quedó metido en una piscina que le llegaba a la cintura. Tuvimos que ayudarlo quitándole lo que cargaba para que pudiera salir.

Estábamos de mal humor cuando llegamos al barco. Nos sentamos y miramos al cielo, que estaba completamente lleno de estrellas ya que no había contaminación de luz. Listos para empezar nuestro recorrido de vuelta. En eso amanece y las aves empiezan a volar. Desapareció por completo el cansancio mientras que pasábamos por hermosos paisajes que pocos han visto. Llegamos a Puerto Quimba para terminar nuestra aventura en Garachiné.

Más fotos de Garachiné:
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