8 cosas que debes hacer en Trípoli, Líbano

Trípoli es una ciudad donde van muy pocos turistas, probablemente por su sangriento pasado. Vas a encontrar muy poca información sobre cosas que hacer si te metes a Trip Advisor. Este tipo de sistemas funciona si la gente mete sitios y visita para dejar reseñas, pero al tener una falta de turistas, no están muchos de los imperdibles. Por suerte, mi hotel Via Mina me dio una guía impresa con las mejores cosas para hacer en esta antigua ciudad.

Teníamos un carro pero como manejan muy mal y había poco estacionamiento, decidimos que era mejor conseguir un taxi para que nos dejara en la ciudad. Luego coordinamos con el para que nos recogiera nuevamente. Los taxis en Líbano son muy económicos.

A pesar que la ciudad puede parecer peligrosa por su apariencia visible de guerra y deterioro, no sentimos peligro. Es más la gente fue muy amable con nosotros guiándonos a los diferentes sitios, a veces sin poder comunicarse con nosotros porque no hablaban inglés o español.

8 cosas que debes hacer en Trípoli

La Torre de los Leones

La Torre de los Leones queda cerca de El Mina. Fue diseñada por los Mamelucos como una fortificación para defender de las invasiones extranjeras. Fue construida al final del siglo 15 por el Sultán Qait Bey para proteger la costa de los ataques de los turcos. Su nombre se debe a las cabezas de leones que se encontraban esculpidas en su entrada. No tiene costo de entrada y cuando tratamos de darle una propina al cuidador, no la acepto.

La Torre del Reloj

Esta torre fue un regalo del Imperio Otomano a la ciudad de Trípoli en 1906 para conmemorar los 30 años de Abdulhamid II. Actualmente es uno de los monumentos más icónicos y marca el centro de la ciudad. Su ubicación es la plaza Al-Tell y mide 30 metros. Fue restaurada en 1992 con fondos brindados por el cónsul turco del norte de Líbano y luego en el 2016 como un regalo del primer ministro de Turquía.

Souks antiguos

Trípoli es famosa por sus souks (mercados). En ellos puedes encontrar desde ropa vintage y usada, hasta vegetales y pescado. Es muy divertido pasear por las calles de los souks y “perderse” viendo curiosidades. Los souks más famosos son: Souk Al-Sagha (joyería), Souk Al-Attareen (especias), Souk Al-Nahhasin (cobre y artefactos) y Souk Bazerkan (un mercado abierto con puestos que venden todo tipo de artículos personales).

Hammams

La ciudad construida por los Mamelucos incluía hermosos y espléndidos hammams. El primer hammam construido en 1333 fue Al-Noura cerca de la gran mezquita pero lamentablemente está abandonado. El único que queda operando es Hammam Al-Abed con sus domos Otomanos con pequeños huecos de luz. Sólo brinda servicio para hombres.

También fuimos a visitar Hammam Ezzedine que esta completamente abandonado pero se puede apreciar su esplendor de otra era. Puedes pedirle a un cuidador que te deje entrar y brindarle una propina a la salida. Es difícil encontrar la entrada a los hammam, así que es mejor preguntar en el souk.

Castillo de Raymond de Saint-Gilles

Raymond de Saint-Gilles dominaba la ciudad en 1102 y comandó que se construyera una fortaleza. Este castillo original de los Cruzados se quemó en 1289 y fue construido después en 1308 por Esendernir Al-Kurji, gobernador de Trípoli. Este emir mameluco hizo otras obras incluyendo un gran mercado y baños públicos. Luego fue reconstruido por el Imperio Otomano siguiendo ordenes de Solimán el Magnífico.

La Ciudadela de Trípoli incluye un antiguo hammam, tres casas de oración, una cárcel, un establo para caballos, pozos, cementerios, torres de 20 metros de largo y alrededor de 10 puertas. Hoy en día es utilizado por soldados libaneses pero esta abierto para los turistas. Desde el castillo puedes ver el río Abou Ali y vistas panorámicas a la ciudad. Por debajo solia tener caminos subterráneos utilizados por los líderes para escapar. Si bien estas vías han sido cerradas o inundadas por el agua desde hace mucho tiempo, su existencia suma al misterio de esta famosa fortaleza.

Puerto El-Mina y Corniche

Si visitas en el verano puedes ir a los islotes frente a El-Mina. “Los Conejos” y “ Las Palmeras” fueron declarados reservas naturales por la UNESCO en 1992, ya que son sitios donde frecuentan las tortugas y aves migratorias. En los sesentas descubrieron estructuras romanas y de los Cruzados. Puedes pasear por la vereda de 4.5 kilómetros frente a la playa parando en alguno de los restaurantes que ofrecen mariscos frescos. Algunas personas hacen pesca o salen en veleros por la bahía.

Los fabricantes de jabones

Cerca de los souks queda Khan Al-Saboun construido al principio del siglo diecisiete por Yusuf Al-Saifi, Pachá de Trípoli. Este lugar construido en medio de la ciudad originalmente sirvió de barracas para las tropas militares del imperio Otomano. Así podían controlar cualquiera insurrección. Luego fue utilizado para hacer jabón que era esencial para las decenas de hammams que existían en la ciudad. Los jabones están hechos de aceite de oliva y otros ingredientes orgánicos. Puedes encontrar la marca Bader Hassoun & Sons que ha estado haciendo jabones desde 1480.

Comida

Trípoli es famoso por sus tiendas de pastelería y postres. Muchas personas les gusta visitar Qasr el Helou (Hallab). Hay comidas en puestos callejeros por todos lados. Ka’ak son dulces cubiertos con semillas de ajonjolí que venden en vagones. En El-Mina y Tal hay lugares que venden shawarma y falafel a precios muy económicos. También puedes probar los mariscos en El-Mina ya que esta junto al puerto.

Otras cosas que ver incluyen la antigua estación de tren abandonada que está justo al lado de la Torre de los Leones.

Trípoli es una ciudad con diversidad religiosa. Las iglesias más visitadas son Iglesia Evangélica Bautista San Efram, Iglesia de los Ortodoxos Asirios, Iglesia Ortodoxa de San Elías, Catedral Ortodoxa de San Gregorios y Iglesia de San Marón. También puedes visitar varias mezquitas, incluyendo la mezquita Al-Mansouri Al-Kabeer, la mezquita Taynal, la mezquita Al-Attareen y la mezquita Al-Muallaq.

Pasa por el taller de cerámica Abu George (Fakhourat Abu Georges) en El-Mina que es la única que todavía hace su propia arcilla.

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