La primera vez que visité la Catedral de Sal en Zipaquirá fue en el 2014. Me estaba hospedando en The Click Clack Hotel en Bogotá y ellos me ayudaron a coordinar un servicio de transporte. He regresado un par de veces a esta ciudad colombiana pero no había regresado a la Catedral de Sal.

En noviembre del 2018 hubo un concierto de Roger Waters, cantante de la banda Pink Floyd. Quería ir al concierto, ya que bandas como esas nunca vienen a Panamá, pero se me pasó comprar el boleto. Por casualidades de la vida recibí una llamada de una de mis mejores amigas que tenia un boleto extra. La amiga que la iba a acompañar tuvo un percance familiar y no puedo ir. Me preguntó ¿lo quieres? ¡Y por supuesto que dije que sí!

Después de ver ese conciertazo teníamos el día siguiente libre. Mi amiga me dijo que quería ir a la Catedral de Sal que no la conocía. Nuestro chofer nos pasó a buscar en nuestro hotel en Bogotá y nos llevo a Tramonti, un restaurante italiano que tiene una hermosa vista panorámica sobre la ciudad.

Rumbo a la Catedral de Sal

Partimos para la Catedral de Sal como a las 2:30 p.m. sobre una carretera montañosa que pasaba por zonas industriales en las afueras de Bogotá. Le dije al conductor que no era la misma ruta que la vez pasada y me dijo que probablemente me habían llevado por la autopista. Bogotá tiene un gravísimo problema de trafico pero por suerte hay distintas maneras de llegar a los sitios.

Irrelevante de que ruta tomes demora como una hora y media llegar. Hay que tomar en cuenta que el horario de apertura es de 9 a.m. a 5:40 p.m. Te puedes quedar un poco después de esa hora pero debes entrar antes. En el camino paramos en un sitio a comprar las boletas a precio de nacionales. Es bastante costoso ingresar, para locales sale 34,000 COP (unos $11-13) y $55,000 (unos $18-20) para extranjeros. Dijimos que éramos de la costa de Colombia que al final es relativamente cierto ya que Panamá fue parte de Colombia.

Cuando llegamos a la Catedral de Sal noté que le habían hecho arreglos al sitio. Ahora hay una cafetería muy completa, tiendas y una pared para escalar. Estaba lloviendo fuerte pero no importaba. Al entrar pasamos por un túnel decorado de Navidad y luego por otro rojo que es ideal para tomar fotos.

El vía crucis religioso

Tu boleto te da un equipo de audio que tiene la guía del sitio en varios idiomas. Si vas en un tour el guía te dará las explicaciones. Para usar el equipo debes apretar el botón que salga según el lugar donde vayas dentro de la Catedral de Sal. Apenas entras vas a ver un letrero que dice “Viacrusis” y una flecha para seguir.

Para los que no son muy religiosos (como yo) el audio se vuelve repetitivo después de un rato. Básicamente explica los pasos que dio Jesús desde que fue arrestado hasta su muerte y resurrección. Son 14 estaciones en total.

La Catedral de la Sal está dividida en tres naves: nacimiento y bautismo; vida y muerte, y resurrección. Cada una tiene su altar.

A los inicios de la mina los trabajadores hicieron una pequeña capilla en 1932. La catedral empezó su construcción el 7 de octubre de 1950. Fue inaugurada el 15 de agosto de 1954 en honor a Nuestra Señora del Rosario, la patrona de los mineros de sal. Tuvo un costo de $285 millones de dólares pero fue cerrada en 1992 por problemas estructurales.

La primera maravilla de Colombia

En 1991 empezaron la construcción de la nueva catedral a unos 200 pies por debajo de la primera. Fue inaugurada el 16 de diciembre de 1995. Para construirla se extrajeron 250 toneladas de roca de sal. Un dato curioso es que esta es la mayor mina de roca de sal en el mundo. Esta mina ha sido utilizada desde la época precolombina por los antiguos indigenas Muiscas.

En el 2007, la Catedral de Sal en Zipaquirá recibió la distinción de ser seleccionada como la Primera Maravilla de Colombia en un concurso organizado por el periódico El Tiempo.

Tiene la cruz subterránea más grande del mundo con 16 metros de alto por 10 metros de ancho. Lo más fascinante es el juego de luces que hacen para iluminar estas esculturas talladas en sal. Cuando vas bajando vas a ver un domo y las estaciones.

El olor mineral no es tan fuerte y se siente fresco dentro de la Catedral de Sal. Soy un poco claustrofobica pero todo es tan grande que no lo sentí en ningún momento.

Cuando terminas la parte religiosa vas a entrar a una zona comercial donde venden esmeraldas en un pequeño museo. Tienen muchos souvenirs y obras de artistas locales.

Además de un curioso espejo de agua que refleja perfectamente el techo. Anteriormente era una salmuera, un lugar para la saturación de sal.

Es posible quedarse en un hotel en Zipaquirá que es un pueblo bastante pintoresco. Si estas en el area puedes aprovechar a ver otras minas de sal en Nemocón o ir a cenar a Andrés Carne de Res en Chia que está a media hora.