El Palacio de la Bahía, al igual que el Palacio El Badi, fue construido para ser el palacio más grande de todos los tiempos. Este palacio, a diferencia de El Badi, está muy bien preservado y es un sitio que debes visitar porque es realmente espectacular.

Para encontrar el palacio puedes caminar dentro de la medina a la Mellah, el histórico barrio judío de Marrakech.

La palabra árabe ‘bahía’ significa ‘hermoso’ o ‘brillantez’. Fue construido entre 1866 y 1867 sobre ocho hectáreas. El mismo palacio mide 8000 metros cuadrados y fue el más grande y lujoso en sus tiempos. Fue diseñado por el arquitecto marroquí El Mekki. Si Moussa fue el dueño original pero no siempre fue un hombre rico. Su historia empieza como esclavo y termina como el gran visir de Moulay Hassan, Sultán de Marruecos.

Cuando muere, la construcción continúa bajo la supervisión de su hijo, Bou Ahmed o Ba Ahmed, que también fue gran visir del sultán hasta que este muere. Ba Ahmed esconde la muerte hasta que logra proclamar al hijo Moulay Abd el Aziz de 14 años como el nuevo sultán. Casi fue el gobernante del país ya que el sultán nuevo era muy joven y tuvo control sobre Marruecos de 1894 a 1900 cuando muere.

Agrandó la parte sur del palacio para poder alojar a toda su familia. Tenía 4 esposas y 24 concubinas. Se dice que el palacio fue llamado como la esposa favorita del visir.

No se puede entrar a la parte del palacio donde vivía el harem, pero si puedes entrar a la vivienda de su esposa Lalla Zinab. Esta vivienda está decorada con hermosos mosaicos, cedro tallado y vitrales que crean coloridos diseños cuando les cae el sol.

Un estilo islámico y marroquí en el Palacio de la Bahía

El palacio no sigue un diseño continuo ya que se nota que fueron agregando más cuartos y jardines a medida que conseguían más terrenos. Es un poco laberíntico pero no hay ningunas ganas de escapar ya que todas las áreas son hermosas.

Alguno de los mejores artesanos de Marruecos, especialmente de Fez, vinieron a trabajar en el Palacio de la Bahía. Pasaron 14 años construyendo este sitio. Techos pintados con lamparas colgantes, paredes con mosaicos, madera tallada, columnas clásicas, ventanales, y pisos de mosaico. Una luz natural brinda claridad a la mayoría de las zonas.

Los patios internos tienen fuentes y árboles frutales, especialmente naranjas, limones, palmeras de dátiles y guineos.

Además había un huerto, mezquita, escuela coránica, establos y hasta un hammam en la propiedad. En total hay como unos 150 cuartos, pero sólo una parte del Palacio de la Bahía está abierta al público.

Cuando entras pasas por el riad pequeño que fue parte de la adición de Bou Ahmed. Luego vas a pasar al gran patio real pintado en amarillo y azul que es parte del palacio original de Si Moussa.

Cuando visites el patio puedes reflexionar sobre todas las personas que venían a este sitio a pararse por horas en el sol para pedirle misericordia a Bou Ahmed.

Decadencia a residencia francesa

Se pueden ver los colores aún igual de vibrantes más de un siglo después.

Muchas piezas fueron robadas por el sultán Abd al-Aziz cuando saqueó el palacio a la muerte de Bou Ahmed. Algunas partes fueron salvadas como el patio de mármol y las residencias en su alrededor.

En 1908 el jefe de guerra Pasha Glaoui se toma el Palacio de la Bahía como un lugar para atender a sus huéspedes franceses. Ellos quedaron tan impresionados que decidieron convertirlo en la casa del general en 1911. Lyautey, general residente de Francia en Marruecos (futuro mariscal de Francia) vivío en el palacio durante el protectorado francés. Además lo uso como una residencia para oficiales franceses. Modernizó un poco el lugar, agregando chimeneas, calefacción y electricidad.

Hoy en día, el palacio es un patrimonio cultural de Marruecos y es uno de los sitios turísticos más visitados. Abre todos los días de 9 a.m. a 5 p.m. y tiene un costo de entrada de 1 €. Puedes ir caminando desde tu hotel en Marrakech si te quedas en la medina.

Fotos de las lamparas y techos (que me encantaron!!!):