El Incomparable Palacio El Badi en Marrakech

Tienes que tener un poco de imaginación para poder comprender la majestuosidad del Palacio El Badi (Palais El Badii) en Marrakech. Su nombre en árabe significa “El Incomparable” pero es triste si lo comparas con el Palacio de la Bahía que esta mejor preservado.

Si te quedas en algún riad en la Medina de Marrakech puedes ir fácilmente caminando. Se encuentra a 900 metros al sur de Jamas el Fna, la plaza principal y abre todos los días de 9 a.m. a 5 p.m. La entrada es muy económica: 20 dirhams ($2.18). Puedes visitar ambos palacios en una mañana, ya que demora entre hora a hora y media recorrer cada uno.

Palacio El Badi fue construido con dinero de los portugueses

En 1578, Marruecos estaba en guerra con Portugal. La Batalla de los Tres Reyes fue peleada en el norte de Marruecos. El sultán depuesto Abu Abdallah Mohammed II le pidió ayuda a su aliado, el Rey de Portugal Sebastián I para derrotar al nuevo sultán Abd Al-Malik I (que era su tío). La pelea se acabó después de cuatro horas con la derrota de Portugal y Abu Abdallah Mohammed II. Hubieron 8,000 muertos, incluyendo casi toda la nobleza portuguesa y el mismo Rey. 15,000 personas fueron tomadas como esclavos.

Abu Abdallah Mohammed II se ahogó tratando de escapar y el sultán Abd Al-Malik I murió de causas naturales mientras montaba su caballo. Antes de morir, designa a su hermano menor Ahmed al-Mansour Dhahbi como el nuevo sultán Saadí. Los portugueses pagaron grandes sumas de dinero como rescate a sus prisioneros. Desesperado por mostrar su liderazgo, decide utilizar estos fondos para construir una de las estructuras más impresionantes en Marruecos: Palacio El Badi.

Un palacio con todos los lujos

El Palacio Bali fue construido entre 1578 y 1594. Se escogió la esquina noreste del Kasbah, cerca de los apartamentos privados del sultán. El diseño del palacio fue inspirado por el palacio de Alhambra en Granada, España. Tuvo 360 cuartos alrededor de un enorme patio interno que media 135 metros de largo por 110 de ancho.

Este patio tiene piscinas donde se puede ver el mismo reflejado. También tiene jardines hundidos llenos de árboles de naranja. Como tenía sed, baje a tomar algunas para comermelas. En su momento habían fuentes, pero estas fueron destruidas.

Puedes subir a las a las ruinas de las murallas del palacio para ver una hermosa vista de la ciudad de Marrakech. En estas mismas murallas anidan las cigüeñas. Sus nidos son impresionantes, honestamente los más grandes que he visto en mi vida.

El sultán quería que el Palacio El Badi fuera un “encanto para los ojos” y había ónix de todos los colores, así como mármol blanco y negro. Los capiteles de las columnas estaban cubiertos de oro fundido u hojas finas de oro. El suelo estaba pavimentado con espléndidas losas de mármol pulidas y las paredes cubiertas con azulejos vidriados de diferentes colores hechos para representar flores.

El legado de los Saadíes en Marruecos

Hombres de cultura, firmemente apegados a la centralización del poder y sensibles a los modelos europeos y otomanos, los Saadíes convirtieron a Marrakech en su capital. Hicieron esto desafiando a Fez, la ciudad intelectual donde las autoridades religiosas no siempre estaban de acuerdo con ellos.

La “Ciudad Roja” como se llamaba Marrakech, estaba adornada con monumentos excepcionales. Algunos de ellos todavía existen hasta el día de hoy, incluyendo Medersa Ben Youssef (que estaba cerrado para la restauración cuando fui en enero 2018) y las Tumbas Saadian. Los monumentos estaban llenos de mármol, azulejos de colores y madera pintada. Este período duró desde 1550 hasta 1650.

Una hermosa ruina

Cuando el sultán Ahmed al-Mansour estaba construyendo el Palacio El Badi, le pregunto al bufón de la corte “¿qué opinas?” y el bromeando respondió, “va a ser una hermosa ruina”. Este sultán era muy culto y amaba la belleza. Desafortunadamente sus sucesores no pensaban igual y fue un lugar que usaron para tomar materiales preciosos cuando lo necesitaban, mármol en particular. Tanto sus hijos como sus nietos lo hicieron.

En 1696, el sultán alauita Moulay Ismail decidió mover la capital de Marrakech a Meknes. 75 años después de su construcción, el Palacio El Badi fue saqueado y hoy solo quedan sus restos. Debido a la grandeza del palacio, le tomó al sucesor más de 10 años en lograr sacar todos los objetos valiosos del palacio en Marrakech.

Da tristeza pasear por una estructura tan majestuosa que ha quedado en ruinas. Un cuarto con proyector muestra imágenes antiguas de como solía ser y el proceso de la restauración.

Vista el Palacio en tu estadía en Marrakech

Tu entrada incluye la visita a un cuarto especial donde esta el minbar (púlpito) de la Koutoubia. Un empleado del Palacio El Badi te va a pedir tu tiquete para poder entrar, así que es importante que no lo pierdas. No se puede tomar fotos en este cuarto ni dentro de las diferentes habitaciones con artefactos, arte y mosaicos originales del palacio. Este minbar fue tallado en madera de cedro por artesanos de Córdoba en el siglo doce y tiene pequeñas escrituras realizadas en oro y plata. Fue una de las obras de arte más celebradas en el mundo musulmán. En 1962 lo movieron de la Mezquita Koutoubia para poder ser restaurado.

Pasando el cuarto del minbar, se encuentran los establos del Palacio El Badi. Todavía se pueden ver los mosaicos en el piso de esta zona.

Si sigues a la derecha puedes encontrar unos calabozos. Estos cuartos fueron usados originalmente para los sirvientes y esclavos, luego fueron convertidos para guardar a los rebeldes.

Puedes ver cadenas y otros elementos de tortura utilizados durante la era. Antes Marruecos no tenia prisiones como tal. Las casas privadas eran usadas como prisiones, y algunas como el palacio tenían calabozos. Durante el periodo de los Saadí habían tres prisiones, divididas para marroquís, católicos y judíos.

En el 2016 cerraron el Palacio El Bali para restaurar partes del mismo. Todavía falta más trabajo, pero casi todas las áreas están abiertas. Hoy en día el palacio se usa como escenario para festivales de música y otros eventos, incluyendo el Festival Nacional de Artes Populares y el Festival de la risa de Marrakech que se hacen todos los años.

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